Las rutas de acceso y distribución requeridas para el tráfico de sustancias ilícitas en la Península Ibérica han incorporado un nuevo episodio operativo en aguas de Portugal. En este sentido, un operativo coordinado por la Polícia Judiciária de Portugal, la Policía Marítima, la Armada y la Fuerza Aérea llevó a cabo la interceptación este miércoles, 16 de septiembre, de una notable narcolancha en el estuario del Tajo, en las cercanías de Lisboa.
No obstante, esta operación posee un contexto que trasciende a las anteriores en las que se han detectado este tipo de embarcaciones en las costas portuguesas, tanto en Lisboa como en el Algarve, e incluso recientemente en el norte, en localidades como Caminha y Viana do Castelo. Este contexto se origina en la identidad de las personas detenidas, que apuntan en una única dirección: una considerable descarga de cocaína.
Esto se debe a que, desde hace más de diez años, los grupos narcotraficantes han utilizado este modus operandi: los traficantes zarpan desde Sudamérica en un narcosubmarino -con entre tres y cinco personas a bordo, dependiendo de su tamaño- y, al acercarse a la Península Ibérica, entregan el alijo, que puede alcanzar varias toneladas de cocaína, y hunden el aparato, para posteriormente embarcarse en una de las narcolanchas que se dirige a unas coordenadas específicas en el Atlántico. Según las principales líneas de investigación, este tipo de operación podría haber ocurrido a principios de la semana.
La nacionalidad de los arrestados es un factor clave en esta investigación: seis españoles, considerados expertos en la descarga de droga, en el manejo de las narcolanchas y en su custodia en tierra, provenientes ya sea de Galicia o de Andalucía; y cinco sudamericanos, todos procedentes de dos países costeros donde se fabrican semisumergibles y se cargan grandes alijos: Guyana y Surinam.
La intervención logró neutralizar una embarcación valorada en al menos 200.000 euros, la cual estaba destinada a proporcionar soporte logístico en alta mar a las poderosas organizaciones dedicadas al tráfico de drogas en esa región. A bordo de la narcolancha, los efectivos dieron con los mencionados individuos de diversas nacionalidades: seis españoles, un surinamés y cuatro guyaneses. Todo indica que habían finalizado una tarea de descarga.
Durante el asalto, se confiscó un considerable material de reabastecimiento, que incluía bidones de combustible, provisiones, piezas de repuesto mecánicas y sofisticados equipos de comunicación destinados a ofrecer cobertura a naves y embarcaciones nodriza.
La potencia de la embarcación interceptada en el estuario del Tajo se evidencia en su equipamiento técnico: estaba propulsada por cuatro motores fueraborda Yamaha V6 de 350 caballos de fuerza cada uno. Esta configuración de 1.400 caballos de potencia bruta asegura la velocidad y flotabilidad necesarias para transportar toneladas de cocaína y víveres en mar abierto, minimizando el riesgo de ser detectados por las autoridades.
Tanto la embarcación como el material logístico fueron incautados como pruebas cautelares. Los once sospechosos continúan bajo custodia, en espera de ser presentados ante el Departamento de Investigación y Acción Penal de Lisboa, donde la autoridad judicial determinará las medidas cautelares pertinentes por presuntos delitos de narcotráfico y colaboración con organizaciones criminales internacionales.
