El juicio más significativo en el ámbito del tráfico internacional de cocaína que se ha celebrado recientemente en Europa tiene lugar en Bélgica. En el estrado se encuentran, entre otros, dos de los narcotraficantes más relevantes a nivel mundial: el belga Flor Bressers, acusado de controlar la entrada de droga a gran escala a través de los puertos de Róterdam y Amberes, y el brasileño Sergio Roberto de Carvalho, conocido como El Pablo Escobar brasileño, quien se enfrenta a cargos por el envío de gran parte de los cargamentos.
Las sesiones iniciales de un juicio que fue pospuesto durante más de un año tras un intento anterior del tribunal de emitir un veredicto sin escuchar a las partes -una propuesta que fue rechazada de manera contundente por las instancias superiores- han estado desarrollándose con normalidad, en el marco de la presentación de hechos por parte de la Fiscalía Federal de Bélgica.
En esta presentación, el Ministerio Público que lleva adelante la acusación expuso las supuestas actividades de Bressers, quien, además de sus conexiones con Carvalho para la recepción de los envíos provenientes de Brasil, que supuestamente eran enviados por el ex mayor de la Policía Militar brasileña, contaba también con el respaldo de otro de los grandes capos del momento: el neerlandés Joseph Leijdekkers, apodado Bolle Jos, quien, según la acusación, lo contrató para introducir al menos un contenedor cargado con más de 500 kilogramos de cocaína.
El juicio también reveló otras rutas de tráfico de drogas, incluyendo el uso de un avión y el puerto de Le Havre, en Francia. Es importante recordar que Carvalho también tenía conexiones establecidas en España mediante narcotraficantes gallegos, con el fin de introducir cargamentos de droga en embarcaciones menores. Esto fue confirmado durante el proceso judicial contra la red española tras el alijo del Titán III, al cual el brasileño no asistió debido a que había simulado su fallecimiento y posteriormente se dio a la fuga, la cual culminó con su captura en Budapest y su actual encarcelamiento en Bélgica. Aún debe responder por estos hechos ante la Justicia española en Pontevedra.
Asimismo, la Fiscalía Federal detalló el funcionamiento de una red de blanqueo de capitales que se utilizaría para convertir una parte significativa de las ganancias en criptomonedas. Además, indicó que los narcotraficantes solían remunerar a las personas que colaboraban con ellos en los puertos para la extracción de la droga con diversas cantidades de cocaína que posteriormente serían revendidas.
El juicio continuará en los próximos días con los testimonios más esperados, que son los de los acusados, quienes decidirán si optan por declarar o, como es habitual en muchos de estos procesos, prefieren ejercer su derecho a no declarar.
Gran parte de las pruebas que se están evaluando provienen de los datos obtenidos tras la desencriptación de las plataformas encriptadas, lo que hace que los resultados sean de gran relevancia mientras se aguarda el progreso de otros procesos similares en países como España, donde actualmente hay 120 casos pendientes que cuentan con pruebas de naturaleza similar.
