El camuflaje de sustancias ilegales en envíos de exportación continúa posicionándose como una de las principales tácticas operativas de las organizaciones criminales para vulnerar la seguridad en las grandes plataformas logísticas de la costa caribeña. En consonancia con las recientes intervenciones llevadas a cabo por las autoridades colombianas para neutralizar la droga en el interior de contenedores en instalaciones portuarias, la Policía Nacional, a través de la Dirección Antinarcóticos, ha propinado un nuevo golpe a las finanzas de estas redes delictivas al interceptar un cargamento de 102 kilos de cocaína en la terminal marítima de Cartagena.
El operativo se originó tras una labor previa de inteligencia naval y análisis de riesgo sobre las mercancías programadas para su salida del país. Utilizando técnicas avanzadas de perfilamiento de carga, los agentes lograron identificar un lote sospechoso compuesto por 280 sacos de cemento dispuestos sobre estibas en la zona de contenedores de la terminal.
Durante el procedimiento de registro en pista, un guía canino junto a un perro especializado en la detección de estupefacientes realizó un marcaje positivo sobre los paquetes de material de construcción.
Al abrir la envoltura de los sacos, los agentes confirmaron que la cocaína había sido introducida y mezclada entre el polvo de construcción con el fin de eludir las inspecciones aduaneras.
De acuerdo con el balance oficial de la Policía Antinarcóticos, la neutralización de este alijo evitó la circulación de más de 256.000 dosis en el mercado internacional y tuvo un impacto económico directo significativo en las estructuras financieras del narcotráfico. La totalidad de la mercancía incautada fue dispuesta sobre el pavimento de la terminal bajo estricta custodia policial para su posterior puesta a disposición judicial.
