En tiempos recientes, se ha identificado una nueva ruta de contenedores contaminados con cocaína a gran escala que conecta Sudamérica con Europa, utilizando África como un nexo. Los narcotraficantes optan por este circuito para evitar que los contenedores sean clasificados como 'calientes', lo que les permitiría eludir inspecciones exhaustivas. Sin embargo, dos descubrimientos en Alemania, el primero de ellos con 8.000 kilos confiscados, y en España, posteriormente, con uno de los envíos procedente de Sierra Leona y el segundo aún por determinar, han alertado a las autoridades en todo el continente.
Así, el 7 de septiembre, miembros de la Brigada de Vigilancia Exterior de la Aduana del Puerto de Dunkerque lograron la incautación de casi 3,9 toneladas de cocaína, que fueron halladas en un contenedor que había salido de Ghana, situada en el Golfo de Guinea, y cuyo trayecto estaba destinado al puerto de Amberes, en Bélgica.
Durante la revisión, el contenedor fue señalado por un perro adiestrado en la detección de narcóticos y posteriormente sometido a un escáner móvil de rayos X. La búsqueda culminó en el descubrimiento, oculto entre bolsas de plástico reciclables, de ocho sacos que contenían un total de 167 fardos de cocaína.
El valor de los bienes en el mercado ilegal se estima en cerca de 225 millones de euros.
El ministro de Hacienda de Francia, David Amiel, expresó su satisfacción al afirmar que «semanas después de mi visita al puerto de Dunkerque, se ha producido una nueva incautación: 3,9 toneladas de cocaína interceptadas por la Aduana, escondidas en un contenedor proveniente de Ghana y con destino al puerto de Amberes. Un valor de mercado de 225 millones de euros. Los esfuerzos realizados siguen dando resultados».
El funcionario destacó «el trabajo sobresaliente y el profesionalismo del equipo de aduaneros del puerto de Dunkerque, quienes están movilizados frente a la amenaza del narcotráfico. Esta incautación, una de las más significativas del año, refleja su compromiso inquebrantable. La investigación ahora está a cargo de la OFAST», es decir, la Oficina Antinarcóticos de la Policía Nacional del país francés.
«Nuestra meta es cerrar todas las puertas y ventanas a los traficantes: eso es lo que hacemos, puerto por puerto, en el marco del plan aduanero 2030 que impulso. Los traficantes no cesan en sus esfuerzos. Nosotros tampoco», concluyó el ministro.
Respecto al origen de estos envíos, se les ha vinculado indiciariamente a Bolle Jos, un neerlandés residente en Sierra Leona que posee un considerable poder a nivel internacional. Sin embargo, parece evidente que toda la droga que parte de esa región involucra necesariamente a varias organizaciones criminales que han estado operando en África Occidental durante un tiempo prolongado.
