El uso de verduras frescas destinadas a la exportación como método de encubrimiento para el tráfico de estupefacientes hacia Estados Unidos ha vuelto a ser expuesto en la frontera sur de Texas. Tan solo unos meses después de que en diciembre de 2025 las autoridades aduaneras interceptaran en este mismo estado un camión que venía de México con 157 kilos de cocaína ocultos bajo un cargamento de brócoli, las agencias federales han vuelto a detectar un elaborado método de camuflaje vegetal. En esta ocasión, la oficina de la DEA, ubicada en pleno Valle del Río Grande, ha desarticulado un gran envío.
La operación resultó en la incautación de más de 2.000 libras (aproximadamente 907 kilos) de metanfetamina que se pretendía introducir en el circuito comercial. La droga sintética estaba oculta en el interior de un envío de hortalizas.
Para un alijo de tal envergadura, los agentes federales tuvieron que deshojar una a una las coles que se encontraban almacenadas en las cajas de cartón de la carga. Una vez retirado el envoltorio vegetal y extraídas las esferas de droga, el cargamento fue clasificado y dispuesto en carretillas de transporte antes de ser empaquetado en bolsas negras y almacenado en numerosas cajas de evidencia oficial que fueron etiquetadas por la DEA.
Esta intervención es parte de una investigación realizada por la Fuerza de Tarea de Seguridad Nacional. El operativo se llevó a cabo con un despliegue conjunto en el que participaron efectivos de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), el FBI y otras fuerzas de seguridad. Con este decomiso se retira del mercado una cantidad masiva de dosis de droga sintética, generando un impacto económico considerable en las organizaciones criminales.
