Las aguas de Guayaquil y la dársena de Posorja se han reafirmado como el núcleo de la logística del tráfico internacional de estupefacientes. Solo unos meses después de que en diciembre de 2025 se confiscara un total de 1.600 kilos de cocaína distribuidos en tres contenedores destinados al puerto de Amberes, las fuerzas de seguridad han vuelto a propinar un significativo golpe en este mismo punto estratégico. Este puerto, situado en una zona de aguas profundas, se ha transformado en un nuevo objetivo para las mafias, que se han infiltrado en él casi desde su inauguración.
Con el fin de combatir estas organizaciones criminales, una operación liderada por la Policía Nacional del Ecuador, en colaboración con agencias de inteligencia de Estados Unidos, ha logrado desmantelar una compleja red logística que operaba en la región. Esta acción policial ha sido elogiada por el propio presidente del país, Daniel Noboa.
De esta forma, la llamada Operación Manglar ha permitido la interceptación de un cargamento superior a tres toneladas de cocaína, concretamente 3.284 kilos, destinados a ser enviados a los grandes puertos europeos y mercados internacionales. La red delictiva utilizaba la zona marítima y fluvial de Posorja para acercarse de manera clandestina a las embarcaciones comerciales.
Este método consiste en que grupos de hombres armados abordan los barcos para contaminar manualmente los contenedores de carga, insertando la cocaína empaquetada tras romper los sellos de seguridad justo antes de que los buques inicien su travesía trasatlántica.
Durante la operación, las fuerzas de seguridad lograron neutralizar cinco lanchas utilizadas para el transporte marítimo de la droga y detuvieron en flagrancia a cuatro ciudadanos ecuatorianos que formaban parte del brazo operativo y logístico de la organización criminal.
El despliegue policial también puso de manifiesto la alta capacidad de fuego que respaldaba las actividades delictivas: en el lugar se confiscó un considerable arsenal compuesto por 16 fusiles de asalto, 60 cargadores y más de 6.000 cartuchos de distintos calibres.
De acuerdo con las estimaciones oficiales del Ministerio del Interior, la sustancia incautada podría haber alcanzado un valor superior a los 160 millones de dólares en el mercado internacional. Los cuatro detenidos y el abundante material bélico requisado han sido puestos a disposición judicial, mientras continúan las investigaciones para identificar a los enlaces europeos que recibirían los contenedores contaminados.
