Ayoub Aissou, el empresario argelino que fue arrestado pocos días antes de la crisis de Ceuta, justo en el momento en que llegaba de Marruecos, ha sido liberado recientemente. Esta decisión ha sido adoptada por la Audiencia Nacional, contraviniendo la determinación del Consejo de Ministros, que había aprobado su extradición a su país natal para que se enfrentara a cargos por delitos económicos, societarios y relacionados con el blanqueo de capitales, los cuales le son imputados en su nación.
La figura de Aissou es bastante enigmática, tal como ha sido expuesto por medios especializados en un reportaje reciente. Se trata de un individuo proveniente de un entorno humilde que, en un breve lapso, logró colocarse al frente de una de las cadenas de televisión más vistas de su país y acumular una cartera de empresas valoradas en millones de euros.
Los movimientos financieros de Aissou y su intención de trasladar capitales fuera de su país han dado pie al proceso judicial en su contra desde Argel, lo que motivó la solicitud de su detención, la cual tuvo lugar en el aeropuerto del Prat de Barcelona el 25 de julio, así como la extradición que ahora la Audiencia Nacional ha rechazado.
Las razones oficiales para la negativa a la extradición se basan en las diferencias entre los sistemas penales de España y Argelia. La defensa de Aissou solicitó su liberación, logrando su objetivo al alegar el riesgo de que su cliente pudiera ser sometido a torturas u otras prácticas que vulneraran los derechos humanos en su país.
No obstante, algunas fuentes sugieren que otros factores pudieron haber influido en la decisión judicial. Entre estos, se menciona la aparición de la entidad sionista y su financiamiento, que, según se ha visto en los últimos días, impulsó a figuras de gran relevancia, como Manuel Valls, ex primer ministro de Francia, a demandar públicamente su liberación en la prensa española.
De ahora en adelante, será interesante observar la reacción de Argelia, un país que se ha visto sorprendido por esta decisión judicial, la cual afecta sus intereses. La diplomacia tendrá mucho trabajo por delante, dado que las relaciones entre Madrid y Argel, que habían mejorado en tiempos recientes, podrían volver a deteriorarse.
Finalmente, aunque será complicado determinarlo con certeza, queda el interrogante sobre la posible influencia de Aissou en la crisis que se ha desatado entre España y Marruecos tras los incidentes ocurridos en la frontera en el área de Ceuta.
