Título: Torremolinos, el refugio discreto del narcotráfico internacional
Contenido completo: Torremolinos vuelve a figurar en el contexto del narcotráfico internacional con una cifra que resulta impactante por sí misma: más de 3.300 kilos de cocaína incautados en una operación conjunta realizada por la Policía Nacional y la Policía Judiciária de Portugal. La sustancia había llegado desde territorio portugués y fue finalmente almacenada en un inmueble de la localidad, que se utilizaba presuntamente como guardería, antes de que los investigadores rastrearan los vehículos hasta Marbella y Portugal.
Se efectuaron tres detenciones, dos en España y una en Portugal, todos ellos enviados a prisión. Junto con la droga, fueron encontrados armamento de largo alcance, una pistola con munición, cámaras, equipos de transmisión y material de visión nocturna. Cabe destacar que el detenido en el país luso, que poseía parte del alijo, era un exfutbolista profesional serbio, aunque de Segunda División.
No obstante, el interés de esta operación trasciende el volumen del alijo. Fuentes de la investigación consultadas por medios especializados corroboran que los otros dos arrestados también son extranjeros. Su presencia vuelve a centrar la atención sobre un aspecto menos conocido de Torremolinos: esta localidad ha formado parte desde hace años del ecosistema del crimen organizado internacional en la Costa del Sol, aunque su nombre aparece con mucha menos frecuencia que el de Marbella en las discusiones sobre mafias.
Históricamente, Torremolinos ha mantenido un perfil criminal inferior al de su vecina Marbella. Esto no implica que haya estado ajena a la delincuencia. De hecho, su intensa actividad turística, sus urbanizaciones, su población extranjera, las conexiones con el aeropuerto de Málaga y su ubicación en el eje que une la capital con el resto de la Costa del Sol proporcionan a determinadas organizaciones un valor especialmente preciado: la discreción.
Es un lugar en el que un extranjero puede establecerse, ya sea alquilando o comprando una vivienda, abrir un negocio y llevar una vida que aparenta ser normal sin llamar excesivamente la atención. Precisamente esa normalidad resulta útil para quienes prefieren no exhibir ni su dinero ni la violencia. En los últimos años, diversas investigaciones han evidenciado que el municipio ha servido como base, punto de coordinación o residencia para organizaciones extranjeras dedicadas al tráfico de estupefacientes.
El caso más reciente no constituye una excepción. En julio de 2025, una investigación internacional contra una organización danesa involucrada en el transporte de cocaína localizó en Torremolinos al supuesto líder de la estructura. Esta operación permitió la interceptación de un velero que transportaba 1.680 kilos de cocaína y resultó en la detención de dos daneses y un británico, mientras que el presunto cabecilla, también danés, fue arrestado en Torremolinos.
El inicio de la investigación se produjo en la Costa del Sol y se extendió durante casi dos años, contando con la colaboración policial de España, Portugal, Francia, Irlanda, Estados Unidos y Dinamarca. Este es un ejemplo que ilustra claramente que la organización no requería de una gran infraestructura visible en Marbella; era capaz de dirigir una operación internacional desde Torremolinos.
Asimismo, los neerlandeses también han identificado este entorno como un territorio especialmente propicio. En 2026, una operación conjunta de la Policía Nacional y las autoridades de los Países Bajos desmanteló una organización asentada en la Costa del Sol que operaba con drogas sintéticas y marihuana, utilizando municipios como Torremolinos, Marbella, Fuengirola, Estepona y Mijas como parte de su infraestructura.
El operativo permitió la incautación de 859 kilos de MDMA y 88 kilos de éxtasis, además de armas, dinero y plantaciones de marihuana. Cinco de los arrestos se llevaron a cabo en Torremolinos. Apenas unos días antes de la última gran incautación de cocaína, otra investigación había revelado cómo una organización internacional introducía cocaína a través de Róterdam y utilizaba inmuebles en la Costa del Sol para blanquear alrededor de cuatro millones de euros.
La imagen comienza a ser clara: Torremolinos no es necesariamente la vitrina del crimen organizado en Málaga; en ciertos casos, actúa como una de sus oficinas. El perfil británico, además, posee una historia mucho más prolongada. Durante años, ciudadanos provenientes del Reino Unido e Irlanda han utilizado la Costa del Sol como un lugar de residencia, refugio y plataforma para sus actividades delictivas.
El ejemplo más ilustrativo es el de los Kinahan. Esta organización irlandesa convirtió Málaga en uno de sus principales centros de operaciones, y su historia se entrelazó con la de otros grupos criminales establecidos en la costa. Los Kinahan no se limitaron a ser una banda dedicada al tráfico de drogas: construyeron una estructura internacional, forjaron alianzas y participaron en una guerra con otros grupos irlandeses que trasladó algunos de sus episodios más violentos a territorio español. Así, la Costa del Sol se transformó en un área de negocios y también de ajustes de cuentas.
A continuación, llegaron otros nombres que han pasado a formar parte de la crónica negra del litoral. Los Lyons, una de las organizaciones criminales más violentas surgidas en Escocia, mantuvieron durante años una estructura establecida en España. En 2026, la Guardia Civil desmanteló dicha estructura en la operación Armorum, deteniendo a 14 personas en distintos países y a una veintena de investigados en España. La investigación, que se desarrolló a lo largo de más de tres años, atribuyó al clan actividades relacionadas con el tráfico de drogas, blanqueo de capitales y delitos violentos.
La operación reveló, además, un aspecto fundamental para comprender la evolución del crimen británico en la Costa del Sol: el dinero y las empresas pueden ser tan significativos como las armas. Los Lyons no constituyen un fenómeno aislado. La historia de la organización está ligada a una prolongada guerra criminal en Glasgow con el clan de los Daniels, un enfrentamiento que, durante más de dos décadas, dejó un saldo de asesinatos y represalias, y que también se proyectó hacia España. En 2025, Eddie Lyons Jr. y Ross Monaghan fueron asesinados a tiros en Fuengirola, en uno de los episodios más graves de esa antigua disputa.
Sin embargo, la violencia visible es solo una parte de la narrativa. La otra es mucho más silenciosa: sociedades, inversiones, patrimonio, testaferros, criptomonedas y negocios que son capaces de ofrecer una apariencia legal a capitales de origen delictivo. La investigación de la Guardia Civil sobre los Lyons precisamente arrojó luz sobre esta dimensión transnacional.
Probablemente, este es el elemento que mejor ilustra la relevancia de Torremolinos. Marbella ha acaparado durante años el foco mediático, con sus mansiones, coches de lujo y asesinatos relacionados con organizaciones internacionales. Torremolinos ofrece una alternativa. Es menos ostentoso y, por ello, puede resultar más cómodo para quienes buscan pasar desapercibidos.
El narcotraficante que desea camuflarse entre los residentes extranjeros no necesita una villa espectacular ni una colección de coches de alta gama. Le basta con una vivienda, un negocio, los contactos adecuados y una rutina que no despierte sospechas. El criminal moderno puede confundirse con el empresario extranjero que baja a desayunar, se dirige a Málaga en su vehículo o pasa el día en una oficina.
Las organizaciones neerlandesas y británicas que han sido objeto de investigaciones recientes ejemplifican precisamente esta evolución. Algunas utilizan Torremolinos como residencia; otras como punto de coordinación; y otras como almacén. En ocasiones, la droga ni siquiera necesita permanecer mucho tiempo en el municipio.
Este municipio puede funcionar como una estación intermedia dentro de las cadenas logísticas que atraviesan múltiples países. La operación de los 3.300 kilos vuelve a corroborarlo: la cocaína cruzaba Portugal y España, y la propiedad en Torremolinos era un componente dentro de una estructura que requería vehículos de seguridad, comunicaciones, armamento y la capacidad de mover una cantidad colosal de droga.
Título: Torremolinos, el refugio discreto del narcotráfico internacional
Contenido completo: Por esta razón, el hecho de que los tres arrestados sean de nacionalidad inglesa adquiere una relevancia particular. No porque exista un único 'narcotraficante británico' ni porque la nacionalidad por sí sola justifique una actividad delictiva. La Costa del Sol es un territorio donde convergen organizaciones de diversas procedencias. Lo que resulta significativo es que los británicos siguen siendo mencionados en investigaciones de alta relevancia, mientras que otros grupos, en particular los neerlandeses, han consolidado igualmente sus propias redes. Además, Torremolinos aparece con mayor frecuencia como un escenario discreto de estas operaciones.
La localidad no necesita ser sinónimo de mafia para resultar relevante para las organizaciones criminales. En realidad, su principal ventaja puede ser precisamente la opuesta. Durante años, el foco de atención ha estado en Marbella. Mientras tanto, en localidades como Torremolinos, el crimen organizado internacional ha podido operar con un perfil mucho más bajo. Menos visibilidad, menos ruido y, en ciertos casos, la oportunidad de mimetizarse con la propia actividad económica de la Costa del Sol.
Los 3.300 kilos de cocaína son ahora demasiado voluminosos para permanecer ocultos. Sin embargo, la estructura que permitió su traslado tiene como objetivo precisamente lo contrario: que sus miembros sean invisibles. Y ahí radica la auténtica importancia de Torremolinos en el mapa delictivo del litoral malagueño. No tanto por las mafias que se exhiben abiertamente, sino por aquellas que prefieren que nadie se percate de su presencia en la zona.
