Título: Armadores gallegos se trasladan a Italia para la fabricación de narcolanchas
Contenido completo: En primer lugar, en el año 2018, se implementaron prohibiciones en España. Ahora, en 2026 y tras varios años en los que los gallegos, reconocidos como expertos en la construcción de narcolanchas, operaron entre esta comunidad autónoma y el país vecino, Portugal ha endurecido su legislación. Así lo expusieron fuentes judiciales el 17 de mayo, momento en que se hizo efectiva una ley que, aunque no prohíbe la tenencia y fabricación de estas embarcaciones, sí incrementa su control en franjas horarias específicas.
A pesar de que estos avances legislativos han provocado un cambio en el modelo operativo de los narcotraficantes, quienes ahora mantienen una parte significativa de sus flotas en alta mar durante extensos períodos para eludir el accionar policial, la fabricación clandestina persiste, especialmente en el noroeste de España.
No obstante, las investigaciones que han podido realizar fuentes judiciales indican una nueva estrategia adoptada por los narcotraficantes gallegos: han trasladado parte de sus centros operativos de manera legal a Italia, donde, con una licencia como armador, es posible construir embarcaciones de cualquier tipo con mínimas restricciones. Así, según todas las evidencias, están llegando lanchas rápidas que cruzan el Mediterráneo en sentido contrario para participar en importantes operaciones de tráfico de cocaína al oeste de la Península Ibérica.
Para ilustrar esto, basta con recordar la más reciente operación multinacional en la que la Guardia di Finanza italiana monitorizó -probablemente mediante sistemas de geolocalización- desde el aire a varias narcolanchas implicadas en un alijo del que se lograron incautar 2.600 kilos de cocaína a 50 millas al suroeste de Lisboa. Pocas horas después, otros 2.100 kilos fueron encontrados en costas cercanas al lugar del abordaje.
Respecto a las embarcaciones, se ha determinado que la que transportaba el cargamento confiscado, con dos españoles, un gibraltareño y un albanés supuestamente al servicio de la ‘Ndrangheta a bordo, contaba con cuatro motores fueraborda, cada uno con una potencia de 400 caballos de vapor, lo cual es inusual.
Sin embargo, los astilleros italianos habrían producido al menos una embarcación aún más grande, equipada con seis motores fueraborda, que fue fotografiada desde el aire por las autoridades italianas en las cercanías de las costas de la Península Ibérica. Su imagen acompaña el presente informe.
Expertos en navegación de alta velocidad señalan, no obstante, que dotar a las embarcaciones con cinco, seis o siete motores no les otorga una mayor velocidad ni capacidad de maniobra ante una persecución policial. De hecho, esto podría tener el efecto contrario, haciéndolas más propensas a las averías y disminuyendo su maniobrabilidad.
La embarcación observada en esta operación recuerda notablemente a la famosa Patoca, aquella embarcación emblemática construida en Italia a solicitud del célebre Manuel Abal Feijoo, conocido como Patoco, uno de los cabecillas del tráfico de cocaína en Galicia durante la primera década de este siglo, quien falleció en un accidente de motocicleta cuando se encontraba en la cúspide de su actividad.
Los pilotos con mayor conocimiento del negocio indican que construir y utilizar este tipo de embarcaciones es más un símbolo de ostentación de poder y demostración de dominio que una cuestión de utilidad técnica.
Mientras tanto, desde España, el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, ha solicitado formalmente a los países vecinos de la Unión Europea y, en especial, a aquellos del sur, que adopten una normativa más restrictiva respecto a este tipo de embarcaciones que han generado numerosos problemas -incluyendo muertes- en el país y en Portugal. Sin embargo, por el momento, Italia, según se sabe, así como el Reino Unido, se están convirtiendo en centros alternativos de fabricación en comparación con los tradicionales astilleros de Galicia y del norte de Portugal.
