**Título: La mafia calabresa y clanes del sur de España introducen toneladas de cocaína en Huelva y Portugal**
La cocaína está penetrando en Europa a través de la Península Ibérica, y esto ocurre a pesar de los intensos esfuerzos que realizan las autoridades de diferentes naciones para contrarrestar esta situación. En las últimas horas, se ha llevado a cabo un nuevo operativo en Canarias, donde se encontró una lancha encallada, 3.000 kilos de droga interceptados cerca de Marruecos y otros 2.600 a unas 50 millas de Lisboa. Además, hay muchas otras actividades delictivas que no han podido ser detenidas ni intervenidas. Los narcotraficantes, ubicados principalmente en el entorno del Algarve y Huelva, aunque también en otros lugares del Atlántico, esperan el momento propicio para desembarcar con sus cargamentos.
Al mando de estas operaciones se encuentran diversas organizaciones criminales, compuestas por individuos de origen marroquí y clanes españoles que asumen la responsabilidad del transporte en narcolanchas al servicio de otros grupos, que suelen ser balcánicos, aunque también incluyen a italianos o colombianos.
La acción policial se llevó a cabo en el marco de una investigación exhaustiva coordinada por la Fiscalía Antimafia del Distrito de Brescia, la policía financiera de la misma región italiana, el Comando de Operaciones Aéreas y Navales y el SCICO, todo ello en colaboración con las autoridades de España y Portugal. Para localizar la droga, fue necesaria una amplia operación destinada a vigilar y combatir el narcotráfico internacional en el Océano Atlántico.
La operación concluyó con la interceptación de una lancha neumática ultrarrápida, la misma narcolancha de la que se ha mencionado el pasado fin de semana en estas líneas, y la incautación de una cantidad considerable de estupefacientes, equivalente a más de 2,6 toneladas de cocaína. Durante la operación, cuatro individuos a bordo de la lancha fueron arrestados: dos ciudadanos españoles, un gibraltareño y un ciudadano albanés, este último residente de Mantua y domiciliado en la provincia de Brescia.
La detención de la lancha, llevada a cabo frente a las costas de Lisboa por parte de la Policía Marítima portuguesa, fue posible gracias a la activación de los canales de cooperación policial internacional con sus contrapartes españolas y portuguesas, con el apoyo del Centro de Análisis y Operaciones Marítimas de Narcotráfico (MAOC-N) de Lisboa y la Dirección Central de Servicios Antidrogas (DCSA). La operación fue monitoreada constantemente mediante aeronaves equipadas con tecnología avanzada de vigilancia marítima, desplegadas en territorio ibérico como parte de las unidades de control de fronteras exteriores de la Unión Europea. La acción de un avión italiano con capacidad para detectar este tipo de movimientos marítimos resultó crucial para el éxito de la operación.
El cargamento de drogas habría generado beneficios ilícitos de gran magnitud: el valor de la carga incautada se estima en aproximadamente 78 millones de euros en el mercado mayorista. Una vez que llegara a su destino y se fraccionara para su distribución minorista, la droga habría generado una facturación total aproximada de 500 millones de euros.
Las investigaciones han confirmado que el crimen organizado italiano, en colaboración con sus pares españoles, utiliza este tipo de lanchas rápidas, que miden entre 10 y 16 metros de eslora y están propulsadas por múltiples motores fueraborda de alta potencia, capaces de alcanzar velocidades superiores a los 70 nudos, equivalentes a unos 130 kilómetros por hora, lo que hace prácticamente imposible su persecución en el agua. En esta ocasión, la lancha contaba con cuatro motores de 400 caballos de vapor cada uno.
Para llevar a cabo este tipo de acciones delictivas es necesaria la cooperación de varias organizaciones, como ha sido el caso. Para detenerlas, también es fundamental que las autoridades de diferentes países compartan información y recursos técnicos, tal como ocurrió con la aeronave proveniente de Italia que fue desplazada al Océano Atlántico.
