Título: El Tribunal Supremo ratifica las penas impuestas por el mayor laboratorio de cocaína en Europa
Contenido completo: En varias ocasiones hemos informado en los medios que la saturación en la administración de Justicia provoca una sensación de impunidad en la sociedad española. Sin embargo, este no es el caso actual.
El Tribunal Supremo ha dictado su fallo apenas unos meses después de que se hiciera pública la sentencia en segunda instancia, validando en su totalidad el contenido de la resolución de la Audiencia Nacional en uno de los casos de narcotráfico más notorios de los últimos años: el laboratorio de cocaína descubierto en un chalé de Cerdedo-Cotobade, en la provincia de Pontevedra, en marzo de 2023. Y lo ha hecho conforme a lo esperado: una investigación casi perfecta se traduce en condenas para la mayoría de los acusados (solo dos fueron absueltos) por organizar y poner en funcionamiento la mayor estructura criminal dedicada a la producción de cocaína a partir de pasta base que se haya documentado jamás en Europa. Un asunto de gran magnitud.
El tribunal impuso penas de diez años y medio de prisión a los dos ciudadanos canarios que coordinaron la actividad delictiva en España -y que admitieron los hechos-, así como la misma condena a Hernando Sánchez Rey. Este último nombre es conocido entre los expertos en la materia, ya que su hermano, Germán Sánchez Rey, conocido como Coletas, es un colaborador histórico de los jefes gallegos del tráfico de drogas. Sin embargo, no guarda relación directa con el caso, salvo su parentesco con Hernando.
Continuando con los altos mandos de la organización, los dos 'notarios' de la organización mexicana que se encargaban de dirigir las operaciones desde el otro lado del Atlántico fueron condenados a nueve años de cárcel cada uno, tanto el encargado de supervisar la nave de Mourente donde se recibía la pasta base como el designado para ejercer el control del propio laboratorio, donde los cocineros colombianos producían cocaína a tiempo completo.
Los demás condenados recibieron penas que oscilan entre los 9 y 10 años y medio de prisión, a excepción del hijo de uno de los cabecillas canarios, cuya participación fue considerada, según el tribunal, como mera complicidad, por lo que se le impuso una pena de cuatro años y medio de prisión. Todas estas condenas son firmes, por lo que no cabe posibilidad de recurso alguno contra las mismas.
La estrategia de los narcotraficantes de establecer el mayor laboratorio de cocaína conocido hasta la fecha a solo 15 kilómetros de Pontevedra no parece haber sido la más acertada. En la ciudad del Lérez tiene asiento el Greco Galicia, la unidad especializada de la Brigada Central de Estupefacientes que opera en el noroeste de la Península, cuya mera presencia genera respeto entre los narcotraficantes españoles. No obstante, en este negocio, los jefes eran mexicanos, quienes pensaron que podían operar impunemente bajo la mirada de la Policía Nacional sin ser detectados. Cometieron un error.
La investigación comenzó en la Udyco de Canarias, en torno a los movimientos sospechosos de dos conocidos narcotraficantes de las islas -ambos admitieron los hechos- que empezaron a realizar viajes a Madrid, a Sudamérica y a Galicia que despertaron demasiadas sospechas. Siguiendo la pista, y ya con la intervención de la Udyco Central, se descubrió que en un chalé de Colmenar Viejo, a las afueras de Madrid, se acumulaban miles de litros de productos químicos líquidos y sólidos que no correspondían a ninguna actividad laboral lícita, y que coincidían con los necesarios para la cristalización de clorhidrato de cocaína. Así, mediante estos seguimientos, los agentes lograron llegar a Pontevedra, donde localizaron la nave destinada al almacenamiento de la mercancía ilícita y la vivienda donde se estaba instalando el laboratorio.
A partir de ese momento, la paciencia se convirtió en el mejor aliado de los investigadores. Esperaron a que los narcotraficantes llevaran a cabo todos los movimientos necesarios para incriminarse a sí mismos, e incluso aguardaron a que activaran la estructura, lo que permitió la incautación de una cantidad significativa de cocaína. Fue en ese instante cuando se llevó a cabo la operación Mourente, con la detención de todos los implicados en una acción policial impecable.
La estrategia de los narcotraficantes mexicanos, que, en alianza con los colombianos, idearon establecer el mayor laboratorio de cocaína jamás visto fuera de América Latina en un chalé situado en una zona boscosa de Cerdedo-Cotobade, no lejos del río Lérez, consistía en generar ingresos que podrían superar los 100 millones de euros mensuales.
Esto se deduce al calcular la estimación diaria de producción de cocaína en la estructura -que la Policía Nacional cifró en 200 kilos– lo que equivaldría a una producción de seis toneladas mensuales que, además, estarían 'libres de cargas', dado que los narcotraficantes no tendrían que asumir los siempre costosos transportes en embarcaciones que enfrentan cuando operan por medios más convencionales. La intervención policial ocasionó grandes pérdidas a la organización y significó un aviso para las autoridades, que desde entonces se mantienen en estado de alerta.
