NARCOTRÁFICO

Los narcotraficantes estafan a Francia y consiguen enviar 1.000 kilos de cocaína a Australia

Redaccion
Los narcotraficantes estafan a Francia y consiguen enviar 1.000 kilos de cocaína a Australia
Idioma

Los narcotraficantes estafan a Francia y consiguen enviar 1.000 kilos de cocaína a Australia

Título: Los narcotraficantes engañan a Francia y logran enviar 1.000 kilos de cocaína a Australia

Contenido reformulado:

Fuentes judiciales han señalado en ocasiones anteriores que, por diversas razones, la normativa que permite la disociación entre las drogas, el barco y su tripulación a la que frecuentemente recurre Francia en aguas internacionales presenta numerosas lagunas, las cuales contribuyen a la persistencia del narcotráfico. Siguiendo esta línea, se ha permitido que transportistas de estupefacientes continúen su camino incluso tras haber sido incautadas hasta diez toneladas de cocaína en el Atlántico, dado que la destrucción de la droga les habilita a reanudar sus actividades clandestinas.

No obstante, hasta este momento no se había contado con una evidencia contundente de que, en muchos casos, la decisión de no incautar la embarcación ni detener a los tripulantes posibilita que logren ocultar parte de la mercancía y llevarla a su destino, manteniendo además en su poder otros elementos fundamentales, como los sistemas de comunicación a larga distancia. Y en esta ocasión, efectivamente, ocurrió esto.

Semanas después, la Policía Federal Australiana (AFP) ha presentado cargos contra seis integrantes de la tripulación del mismo buque mercante tras una investigación conjunta sobre una compleja red de crimen organizado que, según sus indagaciones, logró introducir una tonelada de cocaína en Australia, droga que fue pasada por alto por las autoridades francesas en enero, cuando se realizó la inspección del barco. Las cinco toneladas restantes no constituían la totalidad del alijo.

Se afirma que los individuos, originarios de Honduras y Ecuador, operaban una embarcación de 40 metros que había sido modificada específicamente, en la que se encontraron tres escondites destinados al contrabando, conocidos como caletas, que habían sido construidos e instalados de manera profesional.

Las fuerzas policiales han indicado que las caletas fueron edificadas en Centroamérica con el propósito exclusivo de ocultar mercancías ilegales en caso de que funcionarios marítimos o policiales llevaran a cabo una inspección del barco en alta mar. Y en esta ocasión, al menos en parte, lograron su objetivo.

La investigación sobre el buque comenzó en enero de 2026, tras la interceptación de la embarcación por parte de las autoridades francesas en aguas internacionales. Durante dicha interceptación, la Armada francesa logró localizar, incautar y destruir 4,8 toneladas de cocaína antes de que el buque, conocido como MV Raider, y su tripulación fueran liberados de acuerdo con las leyes mencionadas de la Polinesia Francesa.

Los agentes de policía sospechaban que una tripulación con base en Australia, supuestos socios de aquellos que provenían de América Latina y que operaban en nombre de una organización criminal más amplia, intentaba encontrarse con el MV Raider para realizar una transferencia en alta mar dentro de la Zona Económica Exclusiva de Australia.

A finales de febrero, miembros de la Fuerza Fronteriza Australiana, con el apoyo del Comando del Área Marítima de la Policía de Nueva Gales del Sur, localizaron e interceptaron al MV Raider a 180 millas náuticas de la costa de Nueva Gales del Sur.

La tripulación del barco fue interrogada respecto a sus intenciones y se discutieron sus derechos para ingresar a Australia, antes de que se les notificara que no se les permitiría desembarcar en un puerto australiano. El 12 de marzo de 2026, el MV Raider emitió una señal de socorro a la Autoridad Australiana de Seguridad Marítima.

El 13 de marzo de 2026, la policía de Nueva Gales del Sur escoltó el buque hacia el puerto de Sydney después de que la tripulación informara sobre problemas mecánicos y la falta de suministros esenciales.

Los miembros de la tripulación fueron detenidos por funcionarios de la Fuerza Fronteriza Australiana (ABF) por haber ingresado ilegítimamente por vía marítima y fueron trasladados al Centro de Detención de Inmigrantes de Villawood.

Un análisis posterior de los dispositivos electrónicos de la tripulación llevado a cabo por la ABF supuestamente halló pruebas que respaldaban la acusación de que el MV Raider transportaba más drogas a bordo.

Los investigadores de la Policía Federal Australiana (AFP), con el apoyo de la División de Operaciones Marítimas de la Fuerza Fronteriza Australiana de Nueva Gales del Sur, llevaron a cabo una orden de registro en el buque mientras estaba anclado en Snails Bay, en el puerto de Sydney, el 25 de marzo de 2026.

Durante esta operación, la Policía Federal incautó varios documentos y distintos dispositivos electrónicos que, supuestamente, la tripulación utilizaba para coordinar la distribución de cocaína en aguas australianas.

La Policía Federal Australiana también confiscó un teléfono satelital que, según se alega, era utilizado por miembros de alto rango de la tripulación del MV Raider para comunicarse con los líderes de la organización, que operaban en alta mar.

Durante la exhaustiva inspección del barco, los agentes localizaron tres escondites de contrabando que habían sido instalados de forma profesional y que se sospecha que habían contenido anteriormente hasta seis toneladas de cocaína.

Adicionalmente, se ejecutó una orden de registro sobre la tripulación del barco en el Centro de Detención de Inmigrantes de Villawood, donde se requisaron diversas prendas de vestir para su análisis forense.

Se argumentará que las pruebas adicionales incautadas vinculan a seis miembros de la tripulación del barco con al menos una entrega de drogas dentro de las aguas territoriales de Australia.

Los detenidos, con edades comprendidas entre los 26 y 63 años, enfrentan cargos por conspiración para importar una cantidad considerable de drogas sujetas a control fronterizo. La pena máxima para este delito puede alcanzar la cadena perpetua. Todos ellos comparecieron ante los Tribunales de la División de Fianzas de Nueva Gales del Sur. Las investigaciones sobre este caso continúan en curso.

Drug traffickers scam France and manage to send 1,000 kilos of cocaine to Australia.

Title: Drug Traffickers Deceive France and Manage to Send 1,000 Kilograms of Cocaine to Australia

Reformulated Content:

Judicial sources have previously indicated that, for various reasons, the regulations that allow for the dissociation between drugs, the ship, and its crew, which France frequently resorts to in international waters, present numerous gaps that contribute to the persistence of drug trafficking. Following this line, it has been allowed for drug transporters to continue their journey even after up to ten tons of cocaine have been seized in the Atlantic, as the destruction of the drugs enables them to resume their clandestine activities.

However, until now, there had not been compelling evidence that, in many cases, the decision not to seize the vessel or arrest the crew allows them to hide part of the cargo and take it to its destination, while also retaining other essential elements, such as long-distance communication systems. And on this occasion, this indeed occurred.

Weeks later, the Australian Federal Police (AFP) has charged six crew members of the same merchant vessel following a joint investigation into a complex organized crime network that, according to their inquiries, managed to introduce one ton of cocaine into Australia, a drug that was overlooked by French authorities in January when the ship was inspected. The remaining five tons did not constitute the entirety of the shipment.

It is reported that the individuals, originally from Honduras and Ecuador, operated a 40-meter vessel that had been specifically modified, in which three hiding spots intended for smuggling, known as "caletas," were found, which had been professionally built and installed.

Law enforcement has indicated that the caletas were constructed in Central America for the exclusive purpose of hiding illegal goods in case maritime or police officials conducted an inspection of the ship at sea. And on this occasion, at least in part, they achieved their objective.

The investigation into the vessel began in January 2026, after the ship was intercepted by French authorities in international waters. During this interception, the French Navy managed to locate, seize, and destroy 4.8 tons of cocaine before the ship, known as MV Raider, and its crew were released in accordance with the aforementioned laws of French Polynesia.

Police agents suspected that a crew based in Australia, alleged partners of those coming from Latin America and operating on behalf of a broader criminal organization, were attempting to meet with the MV Raider for a transfer at sea within Australia's Exclusive Economic Zone.

At the end of February, members of the Australian Border Force, with the support of the New South Wales Marine Area Command, located and intercepted the MV Raider 180 nautical miles off the coast of New South Wales.

The ship's crew was questioned about their intentions, and their rights to enter Australia were discussed before they were informed that they would not be allowed to disembark at an Australian port. On March 12, 2026, the MV Raider issued a distress signal to the Australian Maritime Safety Authority.

On March 13, 2026, New South Wales police escorted the vessel to the port of Sydney after the crew reported mechanical problems and a lack of essential supplies.

The crew members were detained by Australian Border Force (ABF) officials for having unlawfully entered by sea and were transferred to the Villawood Immigration Detention Centre.

A subsequent analysis of the crew's electronic devices conducted by the ABF allegedly found evidence supporting the accusation that the MV Raider was carrying more drugs on board.

Investigators from the Australian Federal Police (AFP), with the support of the New South Wales Australian Border Force Maritime Operations Division, executed a search warrant on the vessel while it was anchored in Snails Bay, in the port of Sydney, on March 25, 2026.

During this operation, the Federal Police seized various documents and different electronic devices that the crew allegedly used to coordinate the distribution of cocaine in Australian waters.

The Australian Federal Police also confiscated a satellite phone that was allegedly used by high-ranking members of the MV Raider crew to communicate with the leaders of the organization operating at sea.

During the thorough inspection of the ship, agents located three smuggling hideouts that had been professionally installed and are suspected to have previously contained up to six tons of cocaine.

Additionally, a search warrant was executed on the ship's crew at the Villawood Immigration Detention Center, where various clothing items were seized for forensic analysis.

It will be argued that the additional evidence seized links six crew members of the ship to at least one drug delivery within the territorial waters of Australia.

The detainees, aged between 26 and 63, face charges of conspiracy to import a substantial quantity of border-controlled drugs. The maximum penalty for this offense can reach life imprisonment. All of them appeared before the New South Wales Bail Division Courts. Investigations into this case are ongoing.

Los narcotraficantes estafan a Francia y consiguen enviar 1.000 kilos de cocaína a Australia | NarcoObservatorio