Título: Persecución en el Caribe: los narcotraficantes arrojan al mar 5.000 kilos de cocaína para escapar
Contenido completo: A raíz de un informe del Centro de Operaciones de la Fuerza Naval del Caribe de la Armada de Colombia sobre una embarcación que transportaba clorhidrato de cocaína en la mencionada zona marítima, las autoridades colombianas, con el apoyo de la Fuerza Aeroespacial como unidad principal, llevaron a cabo una operación conjunta que se prolongó por más de 72 horas. Esta acción se inició poco después de haber localizado un laboratorio destinado a la fabricación de semisumergibles en el mismo Caribe, aunque dicho operativo tuvo lugar en La Guajira, en la región Oriental.
La embarcación que fue objeto de la búsqueda y persecución contaba con cuatro motores fueraborda, cada uno con una potencia de 300 caballos, y tenía la capacidad de transportar aproximadamente cinco toneladas de cocaína. Después de tres días de rastreo, fue encontrada abandonada en un estero del Golfo de Urabá, en el departamento de Antioquia. Esta lancha tenía la capacidad de alcanzar velocidades de hasta 45 nudos en alta mar, lo que le facilitaba eludir cualquier tipo de seguimiento. Sin embargo, para lograrlo, era necesario reducir peso, lo que implicaba arrojar la droga al mar. Según las suposiciones, esto es lo que los narcotraficantes hicieron en esta ocasión.
De inmediato, se envió una aeronave de la Fuerza Aeroespacial Colombiana para seguir la trayectoria de la embarcación, orientando a las Unidades de Reacción Rápida de las Estaciones de Guardacostas de Cartagena y Urabá para llevar a cabo el abordaje marítimo.
Al percatarse de la presencia de las autoridades, los tripulantes modificaron su rumbo en dirección a las costas colombianas con el objetivo de evadir la presión incesante de la fuerza pública e internarse en la zona costera. No obstante, las tropas del Batallón de Infantería de Marina que se encontraban desplegadas en tierra lograron frustrar esta maniobra.
Ante el acoso, los individuos optaron por huir hacia el Golfo de Urabá, donde finalmente abandonaron la embarcación, que medía 60 pies de eslora y aún estaba cargada con 30 garrafas de gasolina, en una zona de manglares. Sin embargo, la cocaína no fue localizada.
Posteriormente, las tropas del Ejército Nacional llevaron a cabo la inspección, judicialización e inutilización de la lancha en coordinación con las autoridades competentes. En lo que respecta al cargamento, se presume que fue arrojado al mar durante la persecución, motivo por el cual aeronaves del Comando Aéreo de Combate y buques de la Fuerza Naval del Caribe están realizando actualmente operaciones de búsqueda y registro.
