Título: 2016-2021: La última caída de Sito Miñanco y el narcosubmarino de Aldán
Contenido reformulado: Durante la segunda mitad de la pasada década, los avances en tecnología se estaban consolidando como un fenómeno imparable en todos los ámbitos, y el narcotráfico no era una excepción. Las grandes organizaciones criminales lograban hacerse con sistemas de comunicación encriptada que resultaban imposibles de rastrear por las fuerzas de seguridad, lo que les otorgaba la capacidad de comunicarse sin temor a ser descubiertos. La comunicación, en este contexto, se erige como el eje central del negocio ilícito más lucrativo a nivel mundial: el tráfico de cocaína en grandes volúmenes.
En aquel período, un gran número de personas ya contaba con acceso a plataformas como Sky-ECC, EncroChat o Anom, tres de las aplicaciones más reconocidas que serían desmanteladas en 2020. Desde 2016, e incluso antes, el narcotraficante más célebre de España, Sito Miñanco, se encontraba a la vanguardia de estos avances.
A pesar de estar bajo un régimen de semilibertad, logró establecer toda una red de teléfonos encriptados con los que, de acuerdo a la información proporcionada por la Policía Nacional, coordinaba importantes operaciones para la obtención de cocaína en aguas internacionales mediante lanchas rápidas. Esta actividad quedó documentada por los agentes del Greco Galicia, quienes colaboraron con unidades de la Brigada Central de Estupefacientes de Madrid y de la Costa del Sol.
Al mismo tiempo, los narcosubmarinos cargados de cocaína ya eran una realidad desde hacía varios años. Así lo relató el Diario de Pontevedra en un extenso reportaje publicado durante el año 2018, un año antes de la histórica aparición, que también fue exclusiva de este periódico, del primer semisumergible transoceánico cargado de cocaína en noviembre de 2019. En esta ocasión, la operación fue fruto de la colaboración entre los Greco y la Udyco de la Policía, junto con la Guardia Civil, cuya Unidad Central Operativa llevó a cabo la captura del barco, mientras que agentes de la Comisaría de Pontevedra arrestaron al piloto, Agustín Álvarez, días después.
El 5 de febrero de 2018, coincidiendo con la visita del rey Felipe VI al Complejo Policía de Canillas, sede de la Brigada Central de Estupefacientes, cientos de agentes antidroga se desplegaban por todo el territorio español. En Galicia, el centro de operaciones eran los astilleros Facho, en Cambados, considerados el presunto cuartel general y gran factoría de narcolanchas del objetivo número uno de la Operación Mito, la cual fue considerada la mayor redada contra el tráfico internacional de drogas en España desde la histórica Operación Nécora.
El cabecilla de esta organización, cuyo juicio está programado para finales de 2024 y principios de 2025 y que aún aguarda sentencia, es José Ramón Prado Bugallo, mejor conocido como Sito Miñanco, quien había vuelto a rodearse de su 'guardia pretoriana' de años anteriores tras su salida de prisión, aún bajo régimen de semilibertad. De nuevo, contaba con la infraestructura necesaria para recibir grandes alijos de cocaína utilizando lanchas rápidas. Se le relaciona con la incautación de aproximadamente 4.000 kilos que fueron intervenidos en el pesquero Thor, así como con un contenedor que contenía más de 600 kilos confiscados en La Haya.
A su lado, aguardan sentencia otras figuras históricas significativas como David Pérez Lago y Quique Arango, además del conocido abogado Gonzalo Boye.
El 24 de noviembre de 2019, las autoridades españolas lograron interceptar el primer semisumergible cargado de cocaína que había cruzado el Atlántico de Oeste a Este, transportando un gran alijo de más de 3.000 kilos de cocaína. La captura de dicha embarcación fue realizada por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, en el marco de una investigación conjunta con Vigilancia Aduanera y la Policía Nacional, donde la Udyco de Pontevedra y los Greco Galicia actuaron como fuerzas principales.
De hecho, varios meses antes del descubrimiento, en la Comisaría Provincial ya se manejaban informaciones sobre la posible llegada de un aparato de estas características. La redada culminó con la detención de los tres tripulantes, siendo la más complicada la detención de Agustín Álvarez, el piloto, que fue arrestado por los Greco días después de la llegada de la embarcación.
Estos eventos marcaron un antes y un después en el contexto del narcotráfico y fueron calificados como una «bofetada de realidad», en palabras del entonces fiscal antidroga, ahora fiscal jefe, Pablo Varela. Desde entonces, se han llevado a cabo otras intervenciones de semisumergibles en Galicia, aunque ninguno más ha sido hallado con una carga de estupefacientes.
La pandemia de COVID-19 provocó un gran confinamiento. Desde el mes de marzo, solo los servicios esenciales tenían autorización para entrar y salir de sus domicilios, con el único objetivo de mantener la estabilidad del país. Sin embargo, en esos momentos, un grupo de individuos no dudó en subir a sus vehículos para reunirse en diversos puntos de la provincia de Pontevedra.
Uno de los nombres más destacados en este contexto fue Juan Carlos Santórum. Junto a personas de su total confianza, estaba organizando una operación para la recogida de un importante alijo de cocaína en alta mar, todo esto en plena pandemia. Esperaba la llegada de casi 4.000 kilos que habían salido de la frontera entre Venezuela y Colombia, específicamente de la zona de La Guajira. La droga fue finalmente intervenida en alta mar tras una investigación liderada desde el Greco Galicia por el inspector jefe Juan Carlos Carrión.
Toda la tripulación fue detenida, incluyendo al responsable de la mercancía, de origen gallego. Mientras tanto, en tierra, los miembros de la red que se preparaban para la recogida del cargamento fueron arrestados, a excepción de su líder, Juan Carlos Santórum, quien logró escapar. Esto ocurrió en abril. Meses después, el narcotraficante manifestó su intención de entregarse y lo hizo poco tiempo después.
