NARCOTRÁFICO

Tráfico de drogas y relaciones internacionales: de Venezuela a Irán, atravesando el Estrecho de Gibraltar

Redaccion
Tráfico de drogas y relaciones internacionales: de Venezuela a Irán, atravesando el Estrecho de Gibraltar
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Tráfico de drogas y relaciones internacionales: de Venezuela a Irán, atravesando el Estrecho de Gibraltar

Título: Narcotráfico y geopolítica: de Venezuela a Irán, pasando por el Estrecho de Gibraltar

Contenido reformulado: El narcotráfico constituye una actividad ilícita que no opera al margen de la geopolítica. De hecho, su impacto es bastante evidente, como ha quedado demostrado en los últimos meses por las acciones que el gobierno de Trump ha llevado a cabo en el Caribe con el objetivo de derrocar a Nicolás Maduro. Es fundamental recordar que la justificación para atacar diversos puntos militares en el territorio venezolano se realizó bajo el pretexto de combatir el narcotráfico al expresidente del país, quien ocupó el cargo desde 2013. Esta campaña se intensificó con los ataques selectivos que realizó el ejército de Estados Unidos a narcolanchas supuestamente implicadas en operaciones de gran envergadura.

Estos ataques, como se ha observado en la reciente semana, se prolongarán en el tiempo; no obstante, la prioridad actual para Estados Unidos es resolver el conflicto con el régimen iraní. Si se produce una escalada bélica y se mantiene durante un periodo prolongado, esto tendrá una repercusión directa en el narcotráfico a nivel global.

En lo que concierne a España, el traslado de los cientos de aeronaves de la US Air Force que han sido movilizadas desde enero, primero de Estados Unidos a Europa, y posteriormente desde Europa hacia Oriente Medio, tendrá consecuencias inmediatas en la información de inteligencia que la DEA posee sobre los movimientos del narcotráfico en España. Las bases de Rota y Morón de la Frontera son fundamentales en la logística de estas operaciones, que buscan presionar a Irán para que firme el acuerdo que Trump propuso. En este contexto, se han podido observar decenas de aviones cisterna, de transporte, cazas de combate, así como aeronaves destinadas a la defensa aérea y la inteligencia.

Se ha realizado un mapeo exhaustivo de toda la situación operativa del Estrecho de Gibraltar, a fin de garantizar que el portaaviones más avanzado de la marina de Estados Unidos, el George R. Ford, pueda transitar por esa área sin dificultades. Por lo tanto, cualquiera de las numerosas narcolanchas que se encuentran en espera de alijar en las costas españolas ha sido identificada.

Esta información puede resultar útil en el futuro para que la DEA identifique puntos de referencia de transbordos de droga provenientes de narcosubmarinos o buques mercantes que hayan transportado cocaína, dado que el hachís no despierta el mínimo interés por parte de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos.

Estas embarcaciones en espera representan un verdadero dolor de cabeza para las navieras, que se muestran cada vez más preocupadas por la posibilidad de que puedan causar algún accidente que dañe sus buques. De hecho, esta misma semana se emitió una alerta de Salvamento Marítimo debido a una narcolancha que se encontraba a la deriva a 45 millas de Cádiz, justo antes de entrar al Estrecho de Gibraltar.

Retomando el asunto relacionado con Irán, si Estados Unidos lleva a cabo un ataque contra este país, todo Oriente Medio se verá nuevamente desestabilizado, y las rutas de drogas hacia Europa o a través de Asia se verán afectadas. Los primeros grupos en modificar sus rutas o personas de confianza serán aquellos narcotraficantes que de alguna manera estén vinculados con Hezbollah. Esta organización libanesa mantiene fuertes lazos tanto personales como económicos con el régimen teocrático de Irán, y si los Ayatolás cayeran, tendrían que adaptarse a una nueva realidad.

Esta situación podría resultar perjudicial para ellos, ya que desde hace años el grupo terrorista contaba en Sudamérica con individuos como Nasser Abbas Bahmad, quien supuestamente controló, desde Ciudad del Este (Paraguay), envíos de cocaína hacia Europa y Oriente Medio camuflados en carbón vegetal.

De acuerdo con Agustín Ceruse, de ‘Encriptada’, Abbas era el individuo más buscado por la DEA en la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina, puesto que se había establecido en esa región para financiar a Hezbollah. Esta situación fue descubierta en 2021 y, hasta el momento, continúa en fuga. Se le atribuye la responsabilidad de producir carbón vegetal que posteriormente se utilizaba para ocultar cocaína en contenedores marítimos, como los que llegaron a Algeciras procedentes de Paraguay el 11 de noviembre de 2020, con más de 2.000 kilos de esta droga. También se han registrado otros envíos sospechosos hacia Siria o Israel.

Con el despliegue militar que Estados Unidos está llevando a cabo en Oriente Medio —con refuerzos aéreos y movimientos en bases de aliados como Jordania o Emiratos Árabes Unidos— muchos analistas consideran que la presión sobre Irán es auténtica y que el riesgo de un ataque militar es bastante elevado.

Si la estrategia impulsada por Donald Trump llegara a provocar la caída del líder supremo Ali Jamenei o una fuerte desestabilización del régimen, uno de los efectos inmediatos sería el deterioro de la seguridad interna iraní. Esto resulta especialmente relevante para el narcotráfico a nivel mundial, ya que Irán es un territorio clave en la llamada ruta de los opiáceos provenientes de Afganistán, y que ahora, en gran medida, se producen en el propio país, tras el regreso de los talibanes y sus políticas de prohibición del cultivo de la adormidera. Gran parte de la heroína que abastece a Europa transita por territorio iraní antes de dirigirse hacia Turquía, los Balcanes y, posteriormente, al mercado europeo.

Si el aparato de seguridad iraní se debilitara a causa de una crisis política, una guerra o luchas internas, las redes criminales podrían aprovechar el vacío de poder para incrementar el tráfico, abrir nuevas rutas o reducir los riesgos logísticos asociados al transporte.

Históricamente, cada vez que un Estado que controla un corredor estratégico pierde su capacidad de vigilancia, el crimen organizado se adapta rápidamente y expande sus operaciones. En este contexto, también podrían fortalecerse organizaciones criminales asociadas a la diáspora iraní en Europa, en particular aquellas que se han asentado en países como Alemania, que en los últimos años han incrementado su presencia en redes de tráfico y blanqueo. Para estos grupos, un Irán más inestable significaría una mayor facilidad para coordinar envíos, mover dinero y consolidar su papel en el mercado global de la droga.

A este escenario se suma el impacto que tendría una escalada regional sobre las principales rutas marítimas. Si Estados Unidos atacara a Irán, Teherán podría responder presionando el tráfico comercial internacional mediante ataques indirectos o acciones de sus aliados, como los Hutiés, contra buques mercantes que transitan por el Canal de Suez. Esto se alinea con la lógica estratégica iraní de golpear el comercio global sin enfrentarse directamente a la superioridad militar estadounidense.

Para el narcotráfico, una alteración de esta arteria comercial entre Asia y Europa tendría consecuencias inmediatas: desvíos de rutas, saturación de otros puertos y menor capacidad de inspección. En situaciones de crisis logística, las redes criminales suelen aprovechar el aumento en el volumen y el desorden comercial para mover drogas con mayor facilidad.

Una guerra contra Irán no solo sacudiría la política y la economía mundial, sino que también tendría un efecto inmediato sobre las rutas del narcotráfico. La inestabilidad interna y los cambios en las rutas comerciales podrían abrir nuevas oportunidades para el crimen organizado a nivel global, alterando mercados y flujos de drogas que hasta ahora se consideraban controlados. Europa y Asia podrían experimentar un aumento en la presencia de redes iraníes que buscan capitalizar el vacío de poder que dejarían los Ayatolás. En definitiva, el conflicto reconfiguraría el ecosistema global del narcotráfico durante muchos años.

Drug trafficking and international relations: from Venezuela to Iran, crossing the Strait of Gibraltar

Title: Drug Trafficking and Geopolitics: From Venezuela to Iran, Passing Through the Strait of Gibraltar

Reformulated Content: Drug trafficking constitutes an illicit activity that does not operate outside the realm of geopolitics. In fact, its impact is quite evident, as demonstrated in recent months by the actions taken by the Trump administration in the Caribbean aimed at overthrowing Nicolás Maduro. It is essential to remember that the justification for attacking various military points in Venezuelan territory was made under the pretext of combating drug trafficking against the country's former president, who held office since 2013. This campaign intensified with the selective attacks carried out by the United States military on narco-boats allegedly involved in large-scale operations.

These attacks, as observed in the recent week, will continue over time; however, the current priority for the United States is to resolve the conflict with the Iranian regime. If a military escalation occurs and is maintained over a prolonged period, this will have a direct impact on drug trafficking at a global level.

Regarding Spain, the transfer of hundreds of US Air Force aircraft that have been mobilized since January, first from the United States to Europe, and subsequently from Europe to the Middle East, will have immediate consequences on the intelligence information that the DEA possesses about drug trafficking movements in Spain. The bases of Rota and Morón de la Frontera are fundamental in the logistics of these operations, which seek to pressure Iran to sign the agreement proposed by Trump. In this context, dozens of tanker planes, transport aircraft, fighter jets, as well as aircraft intended for air defense and intelligence have been observed.

A thorough mapping of the entire operational situation in the Strait of Gibraltar has been conducted to ensure that the most advanced aircraft carrier of the United States Navy, the George R. Ford, can transit through that area without difficulties. Therefore, any of the numerous narco-boats waiting to offload on the Spanish coasts have been identified.

This information may prove useful in the future for the DEA to identify reference points for drug transshipments from narco-submarines or merchant ships that have transported cocaine, given that hashish does not attract the slightest interest from the United States Drug Enforcement Administration.

These waiting vessels represent a real headache for shipping companies, which are increasingly concerned about the possibility of them causing an accident that could damage their ships. In fact, this week a Maritime Rescue alert was issued due to a narco-boat that was adrift 45 miles off Cádiz, just before entering the Strait of Gibraltar.

Returning to the matter related to Iran, if the United States carries out an attack against this country, all of the Middle East will once again be destabilized, and drug routes to Europe or through Asia will be affected. The first groups to modify their routes or trusted individuals will be those drug traffickers who are somehow linked to Hezbollah. This Lebanese organization maintains strong personal and economic ties with the theocratic regime of Iran, and if the Ayatollahs were to fall, they would have to adapt to a new reality.

This situation could be detrimental for them, as for years the terrorist group had individuals in South America like Nasser Abbas Bahmad, who allegedly controlled shipments of cocaine to Europe and the Middle East camouflaged in charcoal from Ciudad del Este (Paraguay).

According to Agustín Ceruse from 'Encriptada', Abbas was the most wanted individual by the DEA in the triple border area between Brazil, Paraguay, and Argentina, as he had established himself in that region to finance Hezbollah. This situation was uncovered in 2021 and, to date, he remains at large. He is attributed with the responsibility of producing charcoal that was subsequently used to conceal cocaine in shipping containers, such as those that arrived in Algeciras from Paraguay on November 11, 2020, with over 2,000 kilos of this drug. Other suspicious shipments to Syria or Israel have also been recorded.

With the military deployment that the United States is carrying out in the Middle East— with air reinforcements and movements in allied bases such as Jordan or the United Arab Emirates— many analysts believe that the pressure on Iran is genuine and that the risk of a military attack is quite high.

If the strategy driven by Donald Trump were to provoke the fall of Supreme Leader Ali Khamenei or a strong destabilization of the regime, one of the immediate effects would be the deterioration of Iranian internal security. This is particularly relevant for global drug trafficking, as Iran is a key territory in the so-called route of opiates coming from Afghanistan, which are now largely produced within the country itself, following the return of the Taliban and their policies prohibiting poppy cultivation. A significant portion of the heroin that supplies Europe passes through Iranian territory before heading to Turkey, the Balkans, and subsequently to the European market.

If the Iranian security apparatus were to weaken due to a political crisis, war, or internal struggles, criminal networks could exploit the power vacuum to increase trafficking, open new routes, or reduce the logistical risks associated with transportation.

Historically, whenever a state controlling a strategic corridor loses its ability to monitor, organized crime quickly adapts and expands its operations. In this context, criminal organizations associated with the Iranian diaspora in Europe could also strengthen, particularly those that have settled in countries like Germany, which in recent years have increased their presence in trafficking and money laundering networks. For these groups, a more unstable Iran would mean greater ease in coordinating shipments, moving money, and consolidating their role in the global drug market.

This scenario is compounded by the impact that a regional escalation would have on major maritime routes. If the United States were to attack Iran, Tehran could respond by pressuring international commercial traffic through indirect attacks or actions by its allies, such as the Houthis, against merchant vessels transiting through the Suez Canal. This aligns with the Iranian strategic logic of striking global trade without directly confronting U.S. military superiority.

For drug trafficking, a disruption of this commercial artery between Asia and Europe would have immediate consequences: route diversions, saturation of other ports, and reduced inspection capacity. In situations of logistical crisis, criminal networks often take advantage of the increase in volume and commercial disorder to move drugs more easily.

A war against Iran would not only shake global politics and economics but would also have an immediate effect on drug trafficking routes. Internal instability and changes in trade routes could open new opportunities for organized crime on a global scale, altering markets and drug flows that until now were considered controlled. Europe and Asia could experience an increase in the presence of Iranian networks seeking to capitalize on the power vacuum left by the Ayatollahs. Ultimately, the conflict would reconfigure the global drug trafficking ecosystem for many years.

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