Título: 2021-2026: el mayor laboratorio de cocaína en Europa y la era de los narcosubmarinos
Contenido completo: Los años posteriores a la pandemia de la COVID-19 representaron un impulso inigualable para el tráfico internacional de cocaína a nivel global y, evidentemente, Galicia continuó siendo un escenario destacado. Se establecieron nuevos récords en las aprehensiones tanto a nivel nacional como internacional, y también dentro del Greco de Pontevedra, donde se intervino un cargamento de 7.500 kilos de droga colombiana que llegó en un contenedor de atún congelado a través del puerto de Vigo. Este alijo fue descubierto por un experimentado policía de la unidad de la ciudad del Lérez en una nave de Cambre, en A Coruña.
Simultáneamente, ciudadanos mexicanos y colombianos, en colaboración con una organización de origen canario, consideraron que un apartado enclave de Cerdedo-Cotobade sería el lugar ideal para establecer el mayor laboratorio de cocaína jamás visto en Europa, especialmente porque allí se podía producir droga mediante un sistema similar al de la selva colombiana: a partir de pasta base. Esta organización fue desmantelada en un caso que ya ha sido juzgado y se cuenta con su respectiva sentencia.
En los años siguientes, y dado el continuo descenso en los puertos comerciales, las principales organizaciones de narcotraficantes decidieron retomar un método de transporte que combina lo tradicional (el mar y la recogida en lanchas rápidas) y lo más moderno (el narcosubmarino). Así, durante el último quinquenio se han intervenido varios de estos dispositivos, aunque el único que contenía un alijo en su interior fue el de Aldán de 2019. En 2023 y 2025 se localizaron dos completamente vacíos, y no sería hasta finales de ese año 2025 cuando los Greco intervendrían un alijo que se descargó de uno de estos semisumergibles, aunque hasta la fecha el aparato no ha podido ser hallado.
Respecto a los puertos, los narcotraficantes han optado por realizar envíos de menor volumen para diversificar el riesgo, en un contexto en el que el mercado de la cocaína se encuentra saturado en Europa y los precios están en caída. En marzo de 2023, el Cuerpo Nacional de Policía llevaba varios meses siguiendo la pista de un grupo de traficantes de origen canario que, en asociación con al menos un colombiano de apellido destacado, estaban acumulando productos químicos. Inicialmente, fue la sección de Sintéticos de la Brigada Central de Estupefacientes la que tomó la iniciativa, y poco después, tras enfocar la operación, fueron los agentes del Greco Galicia quienes continuaron con la investigación.
De esta manera, lograron localizar una partida de pasta base de coca, la materia prima necesaria para la producción de cocaína, que había llegado desde Colombia al puerto de Oporto y, desde allí, fue trasladada a una nave en Mourente, todo ello en el interior de una máquina de minería que servía como camuflaje. Mientras tanto, otros miembros de la organización habían instalado toda la maquinaria necesaria para producir la cocaína, incluidos los productos químicos, en un chalé rural con piscina en Cerdedo-Cotobade, muy cerca del río Lérez.
Dos mexicanos controlaban los puntos estratégicos (Mourente y Cotobade) mientras que un número considerable de colombianos se encargaba de ‘cocinar’ la droga en el laboratorio. La Policía, en un tiempo récord, logró detener a la mayoría de los implicados, quienes ya han sido condenados por sus acciones.
En enero de 2025 se llevaron a cabo dos importantes operaciones bajo la dirección de los Greco Galicia, ambas involucrando a ciudadanos albaneses. La primera se desarrolló en el puerto de Vigo y en el centro comercial Vialia de esa misma ciudad, resultando en la desarticulación de una célula criminal dedicada a la recepción de grandes alijos de cocaína a través de dicha y otras dársenas comerciales. Esta operación fue denominada Brujas. Pocos días después, otros narcotraficantes de la misma nacionalidad intentaron llevar a cabo una travesía que, a todas luces, parecía suicida: intentaron realizar el trabajo de los narcotransportistas gallegos en pleno invierno y en su propio terreno. Finalmente, fueron detenidos.
La operación, llamada Baroña, llegó a su fase culminante en los alrededores de Vilanova de Arousa, cerca del puente que conecta esa localidad con A Illa. En ese lugar, una célula de la Mafia Albanesa intentó llegar de forma clandestina con un importante cargamento de droga que, tras varios días de espera, había recogido en alta mar. En la playa, además de los Greco Galicia, les aguardaban los GEO (Grupo Especial de Operaciones) para atraparlos in fraganti. La Guardia Civil también participó en la operación, que probablemente sirva para que los extranjeros no vuelvan a operar de esta manera en Galicia.
La última gran operación del Greco Galicia de la Comisaría Provincial de Pontevedra, denominada Saona, culminó en 2026, con la detención de un nuevo colaborador de la organización encargado de recoger un alijo que rondó las cuatro toneladas de cocaína y que arribó a la punta de la ría de Arousa, a la altura de Sálvora, a bordo de una embarcación semisumergible.
Este suceso tuvo lugar en el mes de septiembre. Los agentes estaban al tanto de la salida de dos pequeñas lanchas desde la ría de Muros y Noia hacia el punto de contacto mencionado. Allí recogieron la mercancía, mientras eran objeto de control y vigilancia desde el cuartel general de la Brigada Central de Estupefacientes en Pontevedra. Una vez que llegaron a tierra, cargaron parte del alijo en un remolque y se dirigieron por carretera hacia la zona de A Pobra do Caramiñal, donde fueron interceptados por la Policía. El resto de la carga fue hallado horas más tarde escondido entre unos arbustos cercanos a la playa. También fueron detenidos los tres sudamericanos que llegaron en el narcosubmarino y que fueron trasladados a tierra tras el trasvase de la droga, así como toda la organización que, desde tierra, participó en la recogida y tenía la intención de almacenar la sustancia hasta su venta.
