Título: 3.250 kilos de cocaína y un millón de euros en efectivo: desarticulan a los narcotraficantes más poderosos de Madrid
Contenido reformulado: España se configura como la principal ruta de entrada de cocaína en Europa, ya que a la actividad de los puertos comerciales se suma la llegada de embarcaciones y lanchas rápidas. Este sistema se ha expandido desde la región de Galicia hacia el Sur del país, atravesando Portugal, y cuenta con zonas preferidas para la entrada a lo largo de toda la costa atlántica. Una vez que la droga ha ingresado al territorio, el siguiente paso implica su almacenamiento y custodia durante un periodo determinado, antes de su posterior traslado a los compradores que provienen de diversas partes del continente.
Con el objetivo de desarticular esas organizaciones que transportan la droga a estas ‘guarderías’, que en muchas ocasiones se encuentran en las proximidades de Madrid, agentes de la Policía Nacional han logrado desmantelar una organización criminal que operaba como proveedor de servicios para el tráfico internacional de cocaína, logrando una notable incautación en tierra de 3.250 kilos de una sola vez, además de armas y un millón de euros en efectivo. Esta es la mayor captura en tierra tras las dos importantes operaciones llevadas a cabo en el área del Guadalquivir a finales de 2024.
La investigación comenzó a inicios del año 2024, por parte de la Policía Nacional, pero no fue hasta mediados de julio del año 2025 cuando, gracias a los canales de colaboración con Suecia, Polonia y Portugal, se avanzó de manera significativa, todo ello tras la incautación de droga en un camión que provenía de España.
A raíz de diversas indagaciones relacionadas con este descubrimiento, los agentes lograron localizar el punto de carga de la droga en una nave industrial situada en Alcobendas, lo cual les permitió identificar una compleja infraestructura logística al servicio de redes internacionales dedicadas al narcotráfico.
La red operaba como un verdadero prestador de servicios especializado en la recogida, almacenamiento, manipulación y posterior envío de la droga a sus propietarios, quienes ordenaban los transportes específicos hacia diferentes países europeos. Una vez recibida la instrucción, los investigados se trasladaban al Sur de España para recoger la mercancía y regresaban a Madrid, donde contaban con dos naves alquiladas en Alcobendas y en Fuente el Saz.
En estos locales, bajo la apariencia legal de actividades industriales, almacenaban la sustancia y la manipulaban para dividirla en partidas destinadas a distintos clientes. Posteriormente, organizaban nuevos transportes terrestres en vehículos caleteados, es decir, con compartimientos ocultos específicamente diseñados para este propósito, adaptando el medio de transporte según la cantidad y el destino final del estupefaciente.
Los desplazamientos, como se ha mencionado, se realizaban en convoy, utilizando furgonetas de alquiler a nombre de terceros para la carga y automóviles como lanzadera y vehículos de seguridad, aplicando estrictas medidas de contravigilancia. Esto les permitía alertar rápidamente sobre cualquier control policial.
Este modus operandi fue corroborado, además de por la intervención en Suecia, por una segunda incautación llevada a cabo a finales de enero en una autopista de Irún, donde fue detenida una furgoneta con destino a Países Bajos que transportaba 125 kilos de cocaína ocultos en una cavidad lateral.
Con toda la información recopilada, el pasado 13 de agosto se llevó a cabo la fase de explotación de la operación. Los investigadores detectaron que la organización podría estar preparando un nuevo transporte. Tras un intenso dispositivo de vigilancia, comprobaron que repetían el mismo patrón: alquiler de vehículos, desplazamiento al Sur peninsular —en esta ocasión a una zona cercana a San Juan del Puerto (Huelva)— y regreso a Madrid tras permanecer varios días en las inmediaciones de Sevilla.
Ante la inminente distribución de la droga, se activó un amplio operativo policial con la participación del Grupo Especial de Operaciones (GEO), culminando con la detención de los nueve integrantes de esta red criminal. Además, otros dos individuos fueron interceptados en un área de servicio cercana cuando intentaban abandonar el lugar. Posteriormente, fue arrestada otra persona más vinculada a esta actividad delictiva.
En la nave de Alcobendas se encontraron varios fardos de arpillera en el interior de una furgoneta y en una habitación del inmueble, con un peso total de 3.250 kilos de cocaína. También se intervinieron envasadoras al vacío, film industrial y otros elementos destinados a la manipulación y embalaje de la sustancia para dificultar su detección durante el transporte a los destinatarios.
En el registro de la nave de Fuente el Saz se halló un subfusil semiautomático, cargadores, munición y aproximadamente 500 gramos de hachís ocultos en un falso techo. Asimismo, tras obtener la autorización judicial pertinente, se realizaron seis registros domiciliarios en los que se incautaron otros 25 kilos de cocaína, un vehículo caleteado, dos fusiles, chalecos antibalas, munición, dinero en efectivo, equipos informáticos y teléfonos móviles que se encuentran pendientes de análisis.
Posteriormente, el Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) encontró en otro de los vehículos una caleta que ocultaba en su interior dos armas largas y dos cortas, todas ellas municionadas.
A las doce personas detenidas se les atribuyen delitos de pertenencia a organización criminal, tenencia ilícita de armas, blanqueo de capitales y contra la salud pública, decretándose, como se ha mencionado, el ingreso en prisión de todas ellas. Actualmente, la investigación permanece abierta.
