Título: «Las organizaciones narcotraficantes gallegas de hace 20 años permanecen completamente activas»
Contenido completo: Sito Miñanco. David Pérez Lago. Los Charlines. El Pastelero. Sergio de Carvalho. Waldo Pino. O Mulo. Jorge Vélez Garzón. Coletas. Hernando Sánchez Rey. Jacinto Santos Viñas. Jorge Vélez Garzón. Moncho Vilaboa. Los Piturros. Manzanita. Juan Carlos Santórum. Saro. Braulio. Daniel Baúlo. Parido. Mario Otero. Estos son los nombres más prominentes (aunque no están todos los que son, sí son todos los que están) que han caído en manos de los agentes que han pasado por la sección Greco Galicia de la Brigada Central de Estupefacientes, la unidad de la Policía Nacional más efectiva en la historia de España en la lucha contra el narcotráfico, que acaba de celebrar 20 años desde su creación, siempre en la Comisaría Provincial de Pontevedra.
De este modo, el 13 de febrero de 2006 se presentó en la ciudad de Lérez el ministro del Interior, José Antonio Alonso, acompañado del presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, junto a otras autoridades. Fue el primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero el que propuso, instauró y puso en marcha los Grupos de Respuesta Especial Contra el Crimen Organizado (Greco), que surgieron casi al mismo tiempo en Valencia, en las Islas Canarias, en Baleares y en la Costa del Sol, los otros puntos críticos del narcotráfico en ese momento. Posteriormente, por razones evidentes, se unió a estos el Greco Cádiz-Huelva, cuyos agentes fueron recientemente atacados con armas largas por una red de narcotraficantes y sicarios en Isla Mayor.
El primer jefe de Greco Galicia fue Antonio Martínez Duarte, quien ocupó el cargo desde 2006 hasta 2018, año en el que ascendió a comisario y pasó a liderar toda la Brigada Central de Estupefacientes (BCE). Actualmente, dirige la Udyco Central, ocupando una posición clave en la lucha contra toda modalidad de criminalidad organizada en España.
En aquel primer Greco Galicia trabajaban Ricardo Herranz, actual jefe de Greco Cádiz, y Alberto Morales, ahora al frente de la BCE, y ya en ese entonces operaban en la clandestinidad policías que serían fundamentales en los años venideros, como Juan Carlos Carrión y Emilio Rodríguez.
Tras la salida de Duarte hacia Madrid, Rodríguez asumió el mando de la sección -cargo que mantiene en la actualidad-. Al recordar el pasado, el inspector jefe indica que «el modus operandi no ha cambiado mucho», y asegura que «las organizaciones narcotraficantes gallegas de hace 20 años siguen hoy completamente activas». El Greco continúa siendo el muro de contención, aunque la actividad delictiva en la zona sigue siendo intensa.
La primera gran operación de Greco Galicia culminó en abril de 2006, cuando los agentes con sede en la Comisaría Provincial de Pontevedra encontraron 2.000 kilos de cocaína frente a las costas de Corme, que pudieron ser atribuidos a la organización encabezada por el hijastro de Laureano Oubiña, David Pérez Lago.
La Audiencia Nacional lo condenó en 2011 a nueve años de prisión por narcotráfico, y la Audiencia de Pontevedra le impuso en 2015 otros tres años por blanqueo de capitales.
Cabe destacar que en ambos procesos, el hijo de la fallecida Esther Lago (considerada por muchos como el verdadero cerebro del clan Oubiña) optó por reconocer los hechos en busca de una reducción de su condena por parte del Ministerio Fiscal.
Un año después, en 2007, se produjo la operación Destello, una colaboración entre los principales clanes gallegos, incluyendo a Los Charlines y Moncho Vilaboa, con los colombianos, liderados por Jorge Vélez Garzón y Germán Sánchez Rey, apodado Coletas. Fue un éxito sin precedentes.
Uno de los mayores golpes policiales al narcotráfico que se recuerdan tuvo lugar durante el bienio 2008-2009, con la ejecución de las operaciones Tabaiba y Giga. Los grupos del fallecido Patoco y de Parido fueron desmantelados por completo junto con su vasta infraestructura para introducir cocaína en las rías. Sus líderes fueron condenados en 2015. En el marco de ambas operaciones se incautaron 9.500 kilos de cocaína y también fue arrestado uno de los capos de A Costa da Morte: García Gesto, conocido como O Lulú.
El año 2009 marcó un antes y un después en la lucha contra los narcotransportistas gallegos, quienes desde entonces enfrentaron dificultades para introducir grandes cantidades de cocaína y se vieron obligados a diversificar su negocio, explotando los contenedores.
No obstante, desde el año 2013 los investigadores han sido conscientes de que los líderes del narcotráfico han retornado al negocio de los grandes alijos, intentando introducir cantidades superiores a los 1.000 kilos para maximizar la rentabilidad.
El estradense Valentín Temes Coto ya ha sido condenado en Argentina por intentar exportar hacia Galicia unos 3.400 kilos de cocaína ocultos en contenedores.
La Audiencia Nacional condenó por esos hechos a su primo David Temes, supuesto líder del grupo gallego, a varios ciudadanos colombianos y al mexicano Nicolás Rivera Gámez, propietario de la droga que residía en una mansión en la urbanización madrileña de La Finca.
Este poderoso grupo desarticulado por el Greco fue la primera alianza conocida entre gallegos y mexicanos.
En relación al desarrollo del proceso judicial (dividido entre la causa llamada Manzanas Blancas, ya juzgada en Argentina, y la Guadaña), la Audiencia Nacional impuso penas que suman 47 años de prisión a los acusados, mientras que Valentín Temes recibió una condena de 20 años en Sudamérica.
La organización introdujo toneladas de cocaína a través de los puertos de la provincia de Pontevedra, ocultas entre manzanas.
