Título: Condenados por el transporte de 2.400 kilos de cocaína en una inusual narcolancha
Contenido completo: Nunca antes había sido avistada una embarcación de esta índole, ni se ha vuelto a observar posteriormente. El casco, así como los flotadores situados en los laterales, podrían corresponder al de una planeadora de uso habitual, similar a las narcolanchas que operan en el sur de España y en el océano Atlántico. No obstante, la cubierta contaba con una cabina que ofrecía mayor confort a los tripulantes y, además, resguardaba la carga ilícita de las inclemencias meteorológicas. A bordo se encontraban dos individuos de nacionalidad francesa que fueron interceptados junto a un cargamento de más de 2.400 kilos de cocaína en el océano, navegando en dirección a la Península Ibérica. Finalmente, fueron desviados hacia la isla de Tenerife.
Conforme avanza el fallo judicial, el día 2 de diciembre, uno de los patrulleros del Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, en una embarcación que contaba también con la presencia de miembros de la Guardia Civil de Pontevedra y de la Udyco Central de la Policía, zarpó en dirección al punto en el que se suponía que navegaba la lancha sospechosa.
Así, tras establecer el correspondiente operativo naval y en la madrugada del día 6, los agentes confirmaron que la embarcación se dirigía hacia el noreste, es decir, en dirección a la Península Ibérica, por lo que el buque de Aduanas se colocó al lado de la lancha para solicitarle la documentación pertinente. Los funcionarios, sorprendidos por las características de la embarcación, comprobaron que solo había a bordo dos tripulantes, ambos de nacionalidad francesa. Una vez que accedieron a la lancha, verificaron la existencia de bultos a simple vista, dentro de la cabina, dado que este tipo de lancha semirrígida no dispone de caletas.
En total, los agentes confirmaron que se trataba de 86 fardos de cocaína con un peso aproximado de dos toneladas y media. Por lo tanto, tras contactar con las autoridades de Polonia, el país bajo cuya bandera supuestamente navegaba la embarcación, aunque se demostró que la documentación era falsa, se procedió al abordaje y al traslado tanto del barco como de los tripulantes, quienes ya habían sido arrestados, a España.
Los informes del EDOA de Pontevedra revelaron que el destino de la droga era la Península, aunque no lograron desvelar el punto de descarga ni identificar de manera clara a la organización receptora del cargamento. Se estimó que el valor de la droga intervenida ascendía a unos 85 millones de euros y los dos detenidos han permanecido en prisión desde entonces.
Durante la vista oral, de manera preliminar, el fiscal solicitó para cada uno de los acusados una pena de once años de prisión, lo que inicialmente generó la disconformidad de la representación legal de los mismos. Tras la presentación de pruebas, que incluyó declaraciones de, entre otros, el entonces capitán del EDOA de Pontevedra y un miembro de la Udyco Central, los dos investigados optaron por reconocer los hechos que se les imputaban. Gracias a este reconocimiento, el Ministerio Fiscal decidió reducir sus pretensiones y fijó la solicitud de condena para ambos en ocho años de prisión, pena que la Audiencia Nacional consideró adecuada para dictar sentencia.
Una de las particularidades que se destacó durante el juicio fue el hecho de que, dadas las características de la embarcación y la gran cantidad de fardos que transportaba en su interior, los dos tripulantes dormían, literalmente, sobre la cocaína durante los días que duró su travesía marítima clandestina.
