Título: La desencriptación revela las manzanas podridas en las fuerzas de seguridad en España
Contenido reformulado: El informe SOCTA (Evaluación de Amenazas del Crimen Grave y Organizado, en inglés) constituye un análisis estratégico elaborado por Europol que cada cuatro años examina la amenaza que representa el crimen grave y organizado en la Unión Europea. En su edición más reciente, correspondiente al año 2025, se establece que la corrupción forma parte del ADN del crimen organizado. «Actúa como un facilitador y catalizador crucial de las actividades delictivas y contribuye a desestabilizar la sociedad», señala el informe.
Europol sostiene que la corrupción «es fundamental para la mayoría de las modalidades de delincuencia organizada y esto se traduce en la evasión de la aplicación de la ley, la obtención de influencia económica o política, la facilitación de las operaciones delictivas o el debilitamiento de la confianza en el sector público y en la aplicación de la ley». En este contexto, el narcotráfico se posiciona como uno de los principales problemas.
Así lo detalla la Fiscalía Especial Antidroga en su Memoria 2025, que indica que «aunque se basa en mecanismos bien conocidos, la corrupción ha evolucionado hacia las tendencias más amplias de digitalización y un modelo de delincuencia como servicio». Cada vez son más evidentes varias cuestiones: la selección de individuos con acceso a sistemas digitales en entidades públicas y privadas y el papel cada vez más relevante de los intermediarios de la corrupción.
El informe refleja, según la Fiscalía, la realidad de España, donde una parte significativa de la corrupción vinculada con la delincuencia organizada involucra la participación o colaboración de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o funcionarios de aduanas en redes de narcotraficantes.
Numerosas investigaciones, especialmente las que se han iniciado o explotado en el último año y que presentan indicios de corrupción, se sustentan en pruebas obtenidas a través de plataformas encriptadas, siendo los funcionarios investigados usuarios directos de estas o apareciendo mencionados en las conversaciones interceptadas a los narcotraficantes. La desencriptación de Sky-ECC, Encrochat y Anomy ha sido, por ende, fundamental para comprender el nivel de infiltración de los narcotraficantes en el seno de las fuerzas de seguridad.
La Fiscalía Especial Antidroga de España califica el asunto como «obviamente preocupante», si bien asegura que «no debe causar alarma, ya que no se trata de una corrupción generalizada, sino de casos individuales que los propios cuerpos policiales, mediante el trabajo de sus Unidades de Asuntos Internos, han podido identificar y en los que han reaccionado».
Los dos casos más notorios que continúan bajo investigación son los del teniente de la Guardia Civil del puerto de Valencia, Jesús Fernández Bolaño, detenido por colaborar con los narcotraficantes y recientemente vinculado al Cártel del Puerto, responsable de la introducción de alijos de cocaína durante años a través de ese canal, y el del inspector jefe Óscar Sánchez Gil, de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, quien supuestamente operaba durante años en beneficio de la red de Alejandro Salgado, alias El Tigre, permitiendo la entrada de miles de kilos de cocaína en contenedores, principalmente por Algeciras.
Además de los dos procedimientos mencionados en las causas en la Audiencia Nacional, en los últimos meses está avanzando en el Juzgado Central de Instrucción 5 un caso por los delitos de tráfico de drogas y blanqueo en contra de quien fuera inspector jefe de la Udyco de Alicante, vinculado a la operación Beautiful, en la que se investigó, entre otros, al gallego Costiña y al sueco Jonas Falk.
Asimismo, la Audiencia Nacional investiga a varios guardias civiles destinados en el Puerto de Ceuta, de los cuales dos fueron detenidos en enero de 2025 durante la explotación de la operación por tráfico de drogas. Este caso se relaciona con un narcotúnel que conectaba la ciudad autónoma con Marruecos, el primero de este tipo descubierto en España. Un funcionario de prisiones y un concejal se encuentran en la causa como acusados.
En Barcelona, por su parte, se investiga a un Jefe del Grupo de la Unidad Operativa de Vigilancia Aduanera de Barcelona, quien fue detenido en mayo, todo ello por la presunta sustracción de diversos puntos de los alijos de estupefacientes que habían sido incautados en operaciones policiales.
En Ceuta, además, se ha presentado hace pocos meses una acusación contra un funcionario de la Guardia Civil por colaboración en delitos contra la salud pública, por permitir el paso de vehículos cargados de hachís.
En Murcia, por otro lado, se han impuesto recientemente condenas a 14 personas, de las cuales tres son policías nacionales, por organización criminal, delitos contra la salud pública, varios robos con violencia y robo con fuerza en casa habitada, falsedad documental, malversación de caudales públicos, cohecho continuado y diversos delitos de detención ilegal.
También en Murcia se está llevando a cabo una investigación en contra de la organización criminal conocida como Los Albaneses y otras 8 personas, por presuntos delitos de tráfico de drogas, estafa, omisión del deber de denunciar delitos, descubrimiento y revelación de secretos, cohecho, blanqueo de capitales, entre otros. La investigación está a cargo de la Unidad de Asuntos Internos, dado que varios agentes de la Policía Nacional están siendo investigados, incluyendo al jefe de la Udyco en Cartagena. En este caso existe un evidente error que aún no ha sido corregido: se detuvo al exoficial de enlace en Colombia que estaba gestionando una entrega controlada para intentar desmantelar a la organización criminal de Los Albaneses. El colapso judicial lo mantiene investigado y apartado del servicio muchos meses después de los hechos en un asunto sin sentido.
En Algeciras, por otra parte, se llevó a cabo en 2024 un juicio oral que resultó en la condena de un agente de la Guardia Civil en activo a una pena de seis años de prisión por un delito de blanqueo de capitales y a un año de prisión por el delito de pertenencia a grupo criminal.
Asimismo, esta misma Sala de Algeciras enjuició a un turno completo de guardias civiles destinados en el puerto de Algeciras por delitos de contrabando, blanqueo de capitales y cohecho, junto con un abogado que fue condenado como facilitador de las acciones ilícitas que llevaban a cabo, resultando en una sentencia condenatoria para los acusados con penas que oscilaron entre los 9 años y 6 meses y los 4 años de prisión, la cual ha sido confirmada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.
A todos estos casos se suma el del agente de Vigilancia Aduanera de Vilagarcía, acusado de integrarse en la organización criminal presuntamente liderada por Juan Carlos Santórum. El juicio se realizó en la Audiencia de Pontevedra y está a la espera de sentencia, pero la petición del fiscal coloca al funcionario en una posición muy comprometida, con un riesgo de larga condena en prisión si resulta hallado culpable, incluso mayor que la de los supuestos cabecillas del entramado criminal.
Finalmente, no debe pasarse por alto el asunto que involucra al exjefe del OCON Sur, la fuerza de choque contra el narcotráfico de la Guardia Civil en el sur de España, quien está siendo investigado junto a uno de sus colaboradores en un caso muy complejo del que no se conocen todos los detalles.
Todos estos casos, recientes y notorios, representan la punta del iceberg, ya que son los que han podido hacerse públicos gracias a las investigaciones policiales. Aunque la Fiscalía sostiene que no se trata de un problema alarmante, la realidad es que la sucesión de casos de corrupción dentro de las fuerzas de seguridad impacta gravemente en la lucha contra el narcotráfico en España.
Frente a todos estos casos, la gran mayoría de policías, guardias civiles y agentes de Aduanas que operan en el país realizan su labor con un esfuerzo que a veces resulta en vano debido a las prácticas corruptas de estas manzanas podridas que afectan a toda la estructura de las investigaciones.
